La costa española registra un calentamiento récord del mar en mayo. A finales de mayo, la temperatura del agua en las costas españolas alcanzó máximos históricos. 18 de las 29 boyas oceanográficas marcaron récords, y cerca de Menorca el agua llegó a los 26,58 °C. Expertos advierten sobre riesgos para los ecosistemas marinos.
26,58 °C: esta es la temperatura del agua registrada por la boya del puerto de Maó, en Menorca, el 27 de mayo. No se trata solo de un nuevo récord para el mes de mayo: según Puertos del Estado, España nunca había experimentado un mar tan cálido al inicio del verano. En total, 18 de las 29 boyas oceanográficas distribuidas por todo el país —desde Galicia y el golfo de Vizcaya hasta el Mediterráneo— alcanzaron máximos históricos para este mes.
La ola de calor anómala que afectó a España y a gran parte de Europa a finales de mayo se hizo sentir no solo en tierra firme. Según Puertos del Estado, la temperatura del agua en el mar Cantábrico superó en 1,5–2 grados la media habitual, y en el Mediterráneo y las Islas Baleares también se superaron todos los registros anteriores. Entre los récords destacan la boya de la isla Dragonera (26,2 °C), las estaciones de Tarragona (24,64 °C), cabo Begur (24,47 °C) y Valencia (23,47 °C). En la costa catalana y en Barcelona, a finales de mayo el agua alcanzó entre 24,2 y 24,5 °C.
El aumento de temperatura fue especialmente notorio en el norte: todas las boyas frente a las costas de Galicia y Cantabria registraron valores récord. Entre ellas figuran las estaciones de Bilbao, Pasajes, Gijón y Langosteira. De las 15 boyas de aguas profundas, 12 batieron su propio récord, y de las 14 costeras, 6 hicieron lo mismo. Tal como señala Puertos del Estado, nunca antes se había producido un calentamiento del agua tan temprano y a tan gran escala en toda la historia de las mediciones.
Los expertos destacan que el océano responde más lentamente a los cambios atmosféricos que la tierra firme, debido a su alta inercia térmica. Esto significa que, incluso después de que cese el calor, el agua anormalmente cálida puede mantenerse durante semanas, creando condiciones para olas de calor marinas. Las consecuencias afectan no solo a la naturaleza, sino también a la economía: la variación de la temperatura influye en la distribución de las especies marinas, aumenta el estrés de los ecosistemas y puede repercutir en la pesca.
Puertos del Estado gestiona una de las mayores redes de observación marina de Europa: 15 boyas de aguas profundas y 14 costeras, 46 mareógrafos y una red de radares de alta frecuencia permiten monitorizar en tiempo real la temperatura, olas, nivel del agua y corrientes. Según la Organización Meteorológica Mundial, en los próximos meses existe una alta probabilidad de nuevas anomalías térmicas, y el Mediterráneo se considera una de las zonas más vulnerables al calentamiento.
El calentamiento del mar no es el único factor que influye en las vacaciones de verano y el estilo de vida en España. Por ejemplo, los gastos de viaje y de vida sobre ruedas resultaron ser más altos de lo esperado, como mostró la experiencia de uno de los blogueros: un análisis detallado de los gastos de vida en una furgoneta revela matices inesperados del verano español.
Según los datos actuales, la tendencia al calentamiento del mar en España se hace cada vez más notable y requiere una atención especial, tanto por parte de los especialistas como de todos los que están relacionados con el mar y la costa.