Marta González, referente en turismo ecuestre, relata cómo reconstruyó su vida tras una crisis personal. Su trabajo en la Organización Mundial del Turismo Ecuestre y su vínculo con Menorca marcan su trayectoria.
Marta González, periodista y empresaria, ha consolidado su posición como una de las figuras más influyentes en el turismo ecuestre internacional tras superar una etapa personal especialmente difícil. Desde Menorca, donde ha encontrado estabilidad y nuevas oportunidades, González lidera proyectos clave en la Organización Mundial del Turismo Ecuestre (OMTE), apostando por la sostenibilidad y el desarrollo rural en España.
La trayectoria de González está marcada por su capacidad para transformar la adversidad en motor de cambio. Hija del torero Dámaso González, creció en un entorno rural que le inculcó el respeto por los animales y la naturaleza. Aunque su formación inicial fue en Periodismo y Ciencias Políticas, su carrera dio un giro inesperado cuando, tras una crisis personal, decidió volcarse en la comunicación ecuestre, un sector entonces poco explorado. Su primer blog sobre caballos, iniciado en 2013, fue el punto de partida de una nueva etapa profesional que la llevó a convertirse en referente del sector.
En la actualidad, González ocupa un cargo directivo en la OMTE, donde ha impulsado la creación de certificados de bienestar animal junto a su pareja, el domador de caballos Fabri. Esta iniciativa busca garantizar que el turismo ecuestre en España y otros países se desarrolle bajo criterios de responsabilidad y respeto hacia los animales, además de fomentar el empleo femenino en zonas rurales y apoyar las economías locales.
El auge del turismo ecuestre de lujo ha permitido a González viajar por todo el mundo, desde Indonesia hasta Argentina, explorando rutas a caballo que ofrecen experiencias únicas lejos del turismo masivo. Destaca la importancia de la autenticidad en la relación con los caballos y cómo estos animales exigen humildad y equilibrio emocional para establecer un vínculo real.
Menorca ha sido clave en su resurgir personal y profesional. La isla, orgullosa de su raza de caballo Pura Raza Menorquina, ha acogido eventos internacionales como la Menorca Horse Week, que han posicionado al caballo menorquín en el panorama global. González subraya el potencial de España en el turismo ecuestre, aunque señala la necesidad de mayor inversión y promoción internacional para competir con otros destinos europeos.
La vida de González combina la gestión de eventos y bodas con su pasión por los caballos, un equilibrio que no siempre ha sido fácil de mantener. Tras años de esfuerzo, ha logrado integrar ambas facetas, priorizando la calma y la paz personal como elementos esenciales de su bienestar. Su finca familiar, Los Prados, sigue siendo su refugio y centro de operaciones.
La empresaria también ha enfrentado momentos duros, como el robo en la finca familiar que supuso la pérdida de objetos de gran valor sentimental relacionados con su padre. A pesar de estos episodios, destaca la unión familiar y el apoyo de sus hermanas y madre como pilares fundamentales.
En el ámbito personal, González ha encontrado en Fabri un compañero con quien compartir su estilo de vida y proyectos, sin renunciar a sus sueños. Ambos han conseguido adaptar sus carreras para construir una vida en común, basada en la pasión por los caballos y la naturaleza.
La filosofía de vida de González se centra en el optimismo, la disciplina y el crecimiento personal. Mantiene hábitos saludables y prioriza las relaciones auténticas, valorando la tranquilidad y la introspección que le ha dado la madurez. Considera que las experiencias difíciles han sido clave para su desarrollo y que la paz interior es ahora su mayor logro.
El vínculo con los animales ha dejado huellas profundas en su vida, especialmente tras la pérdida de caballos importantes. González destaca que solo quienes han tenido una relación estrecha con un animal comprenden el dolor de su ausencia y la importancia de aceptar y convivir con esas heridas.
En el contexto de figuras que han dejado huella en la cultura española, como Gilda Love, cuya trayectoria en el transformismo fue recordada recientemente en Barcelona, la memoria de quienes han marcado sectores tradicionales sigue siendo relevante para entender la evolución de ámbitos como el turismo, la cultura y la vida rural en España.
Actualmente, González continúa desarrollando proyectos vinculados al bienestar animal y la promoción del turismo ecuestre sostenible. Entre sus próximos retos figura la ampliación de iniciativas en Los Prados y la consolidación de España como destino de referencia en este sector. La empresaria mantiene la ilusión por seguir creciendo tanto en lo profesional como en lo personal, con la mirada puesta en nuevas rutas y experiencias junto a Fabri y sus caballos.
El turismo ecuestre en España representa una oportunidad real para revitalizar zonas rurales, generar empleo y diversificar la oferta turística. El país cuenta con paisajes únicos, razas autóctonas y una tradición ecuestre reconocida internacionalmente. Sin embargo, la consolidación de este sector depende de la profesionalización, la inversión y la promoción exterior. La experiencia de Marta González ilustra cómo la pasión y la resiliencia pueden transformar una crisis personal en un motor de innovación y desarrollo para todo un sector.