El chef Paco Ron, pionero de la nueva cocina asturiana, fallece tras décadas de innovación. Su taberna en Viavélez marcó un antes y un después en la gastronomía regional. Su legado sigue vivo en Asturias y Madrid.
Paco Ron, uno de los grandes impulsores de la cocina asturiana contemporánea, ha fallecido dejando una huella profunda en la gastronomía española. Su trayectoria estuvo marcada por la apuesta decidida por fusionar tradición y modernidad, una visión que transformó la oferta culinaria del occidente asturiano y más tarde de Madrid.
En 1989, tras formarse en cocinas de referencia como Aldebarán, Atrio, Arzak, Martín Berasategui, El Celler de Can Roca y El Cenador de Salvador, Ron abrió una taberna en Viavélez, el pueblo pesquero de sus raíces familiares. En aquel momento, la zona estaba alejada de los focos gastronómicos y apenas contaba con propuestas innovadoras. Sin embargo, Ron apostó por una carta creativa, platos técnicamente avanzados y una interpretación personal de la tradición local.
Entre sus creaciones más recordadas figuran el gazpacho con sardinas sobre gelatina de pepino, el erizo con crema de coliflor y gelatina de moluscos, o el bonito asado al horno con salsa de chocolate y piña. Estas propuestas, consideradas vanguardistas hace tres décadas, le valieron en 1999 la primera estrella Michelin del occidente asturiano, un hito que no se repitió en la zona hasta que Elio Fernández obtuvo otra para Ferpel en Ortiguera, casi veinte años después.
En 1998, Ron fue uno de los fundadores del grupo NUCA (Nueva Cocina Asturiana), junto a Nacho Manzano, Pedro Martino y José Antonio Campoviejo. Esta iniciativa, junto al trabajo de Pedro Morán, sentó las bases de la actual cocina del Principado, hoy reconocida como una de las más relevantes de España. Sin embargo, ni el reconocimiento ni las críticas lograron consolidar el proyecto en Viavélez, y la falta de clientela obligó al cierre en 2005.
Tras esa etapa, Ron se trasladó a Madrid, donde abrió un nuevo Viavélez junto a su hermana Sara. Durante quince años, el restaurante mantuvo el espíritu de la cocina asturiana con un enfoque renovado, hasta que los problemas de salud del chef le llevaron a retirarse y ceder el negocio a su encargado. Hace dos años, ya gravemente enfermo, recibió un homenaje sorpresa en Viavélez, con la participación de varios chefs con estrella Michelin de la región, un reconocimiento que saldó la deuda pendiente de la gastronomía asturiana con su figura.
El respeto por la trayectoria de Paco Ron ha sido constante entre sus colegas, incluso entre quienes no llegaron a conocer su taberna original. Su influencia se percibe en la evolución de la cocina asturiana y en la apertura de nuevos espacios gastronómicos en la región. La noticia de su fallecimiento coincide con otros homenajes recientes en el ámbito cultural, como el acto coral celebrado en Barcelona para visibilizar el impacto de los conflictos armados en la infancia, del que se informó en una crónica sobre el Grec.
La historia de Paco Ron ilustra el reto de innovar en territorios alejados de los grandes centros urbanos y la dificultad de mantener propuestas adelantadas a su tiempo en entornos poco habituados a la alta cocina. Asturias, tradicionalmente conocida por su recetario clásico, ha experimentado en las últimas décadas una transformación gracias a figuras como Ron y los miembros de NUCA. El reconocimiento internacional de la cocina asturiana se ha consolidado en los últimos años, con más restaurantes premiados y una mayor proyección fuera de la región. La aportación de Ron, tanto en la formación de nuevos cocineros como en la apertura de caminos para la creatividad, sigue presente en la escena gastronómica española.