Un taxi de Palma fue sancionado con 4.333 euros tras ser sorprendido trabajando sin autorización en una parada de Ibiza. El caso ha generado tensión entre los taxistas locales y reabre el debate sobre el intrusismo en el sector.
Un taxi con licencia de Palma ha recibido una sanción de 4.333 euros tras ser detectado operando sin permiso en una parada de taxis en el centro de Ibiza. La intervención se produjo este jueves, cuando agentes de la Policía Local de Ibiza y el servicio de Inspección del Consell d’Eivissa sorprendieron al conductor en la parada de Bartomeu Roselló, donde estaba captando clientes sin la autorización municipal exigida.
El Consell d’Eivissa confirmó la imposición de la multa el viernes, aplicando el artículo 96.e del reglamento municipal del taxi y considerando la infracción como muy grave según la Ley 4/2014 de transportes terrestres y movilidad sostenible de Baleares. La normativa sanciona especialmente la captación de clientes sin licencia y la ausencia de permiso municipal en vigor, prácticas que han sido objeto de creciente vigilancia en la isla.
El conductor, según la patronal mallorquina, alegó que su presencia en Ibiza se debía a motivos personales y que podía demostrarlo con billetes de ida y vuelta. Sin embargo, la versión fue recibida con escepticismo tanto por los inspectores como por la asociación Élite Corsaris d’Eivissa, que subraya que este tipo de justificaciones son habituales entre quienes ejercen el transporte ilegal. El malestar entre los taxistas de Ibiza se ha intensificado, ya que el vehículo fue visto circulando por la isla durante la madrugada, pese a que el conductor aseguraba tener billete de regreso el mismo día.
Desde Élite Corsaris d’Eivissa califican el incidente como un ejemplo más de la lucha contra el intrusismo en el sector, recordando que no es la primera vez que taxis de fuera intentan operar en la isla. El portavoz Lolo Ruiz destacó la importancia de la actuación policial y criticó la falta de comunicación previa por parte de la patronal mallorquina sobre la presencia de un taxi de Palma en Ibiza.
El fenómeno de taxis foráneos trabajando sin autorización en Ibiza no es nuevo. En julio del año pasado, la Policía Local de Vila ya denunció a un taxi procedente de Barcelona por operar ilegalmente, con sanciones previstas de entre 1.001 y 6.000 euros. Este tipo de casos se suman a otros conflictos recientes en el ámbito del transporte y la convivencia local, como los incidentes en Ceuta donde la policía intervino tras ataques a campamentos de migrantes, según se relata en un reportaje sobre la intervención policial en Ceuta.
La vigilancia sobre el transporte ilegal en Ibiza se ha reforzado en los últimos años, especialmente en temporada alta, cuando la presión sobre el sector del taxi aumenta por la llegada de turistas y la competencia desleal. Las autoridades insisten en la necesidad de cumplir la normativa para garantizar la seguridad y la legalidad en el servicio, mientras que las asociaciones de taxistas reclaman controles más estrictos y sanciones ejemplares para frenar el intrusismo. El caso del taxi de Palma reabre el debate sobre la eficacia de las medidas actuales y la coordinación entre administraciones para proteger el sector local.