La cabina del teleférico avanzaba sobre Barcelona cuando Eduardo Navarrete pidió matrimonio a Arnau Hernández. Llevaban un año juntos, y la elección del lugar tenía que ver con la distancia que ha marcado estos meses.
Hernández trabaja como tripulante de cabina y vive en Dubái. Navarrete descartó pedirle matrimonio en un avión o en una ciudad que su pareja visita con frecuencia. Eligió Barcelona: Arnau siente la ciudad como su hogar, aunque sea de Manresa.
La distancia sigue pesando. Arnau lleva ocho años viviendo en Dubái y Navarrete contó que la separación le llevó a acudir a terapia para aprender a gestionar las ausencias. También ha empezado a pensar que echar de menos puede ayudar a la pareja. No intenta ocultar esa parte tras la celebración.
El regreso de Hernández a España está entre sus planes, pero aún no han decidido dónde vivir ni cómo organizar esa etapa. Navarrete habla de sinceridad y confianza para afrontar lo que venga, sin presentar una mudanza concreta como algo resuelto.
La boda tampoco está en preparación. Navarrete ha dicho que la celebración pertenece a los dos y que, por ahora, prefiere disfrutar del compromiso. Su agencia de comunicación, 15 Segundos, organiza tantos actos que, según contó, siente que monta una boda cada seis meses. Esta vez no quiere convertir el momento en otra producción.
La celebración tuvo lugar en el Xalet de Montjuïc, junto a su círculo más íntimo y con vistas al mar. Navarrete es conocido por su paso por Maestros de la Costura. También apareció en El Desafío. Después participó en DecoMasters y en MasterChef Celebrity.