El Tribunal Superior de Justicia de las Islas Baleares ha denegado la incapacidad permanente a un agente de viajes de 54 años diagnosticado con fibromialgia y poliartralgias. La sentencia respalda la decisión del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) y obliga al trabajador a seguir en su puesto, recurriendo a bajas temporales solo cuando los síntomas empeoren.
El caso ha llamado la atención por la naturaleza cambiante de la enfermedad. El afectado, que realiza tareas administrativas y de atención al cliente, alegó que su cuadro clínico —fibromialgia, polimialgia, poliartralgias, trastorno adaptativo y signos de deshidratación discal— le impedía trabajar de forma estable. También mencionó fatiga crónica, ardores, temblores, sudoración nocturna, mareos, problemas de memoria y ansiedad.
Según datos del Ministerio de Sanidad, en España la fibromialgia afecta aproximadamente al 2,4% de la población adulta, siendo más frecuente en mujeres que en hombres.
Tanto el Equipo de Valoración de Incapacidades (EVI) como la médico forense coincidieron en que, aunque los síntomas son crónicos y variables, el trabajador no presenta limitaciones objetivas para la concentración ni la memoria. Según la sentencia, puede desempeñar sus funciones habituales salvo en los periodos de agravamiento, cuando podrá solicitar la baja médica y tratar el dolor con antiinflamatorios, corticoides u opiáceos.
El proceso judicial comenzó tras una baja laboral en abril de 2024, cuando el INSS inició el trámite para valorar la incapacidad permanente. El rechazo inicial fue confirmado por el Juzgado de lo Social nº1 de Menorca y, tras recurso, por el TSJ de Baleares. El tribunal también desestimó la petición subsidiaria de incapacidad permanente total para la profesión, dejando como única vía la incapacidad temporal en los episodios más graves.
La sentencia pone de relieve la dificultad de obtener una incapacidad permanente en enfermedades crónicas de evolución irregular. En España, la fibromialgia y patologías similares suelen enfrentarse a criterios estrictos, donde la capacidad funcional en los periodos de mejoría pesa más que los episodios de empeoramiento. El sistema prioriza la reincorporación laboral y el uso de bajas temporales, lo que puede dejar a los afectados en una situación incierta y dependiente de la evolución de sus síntomas. El fallo del TSJ de Baleares refuerza esta tendencia y marca un precedente para otros trabajadores en circunstancias similares, mostrando la rigidez del sistema ante enfermedades de curso variable y la falta de reconocimiento de la incapacidad permanente salvo en casos de limitación funcional continua y demostrable.
Según un informe de la Sociedad Española de Reumatología, la fibromialgia es una de las principales causas de consulta en reumatología y representa hasta el 5% de las visitas en atención primaria. La organización destaca que, a pesar de su impacto en la calidad de vida, la mayoría de los pacientes no obtiene el reconocimiento de incapacidad permanente, lo que genera debates sobre la adecuación de los criterios actuales de valoración.