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Por qué el lanzamiento del BEI desató un escándalo y cómo el proyecto transformó Vitoria

Ricardo Rubio Español.News

Publicado por Ricardo Rubio

Por qué el lanzamiento del BEI desató un escándalo y cómo el proyecto transformó Vitoria Español.News
Por qué el lanzamiento del BEI desató un escándalo y cómo el proyecto transformó Vitoria

En Vitoria, el autobús eléctrico BEI se convierte en líder del transporte urbano. En Vitoria, el sistema BEI ha incrementado el número de pasajeros en un 76% en cuatro años. El proyecto, que generó protestas y pérdidas políticas, ahora es reconocido como uno de los más exitosos de la región.

En Vitoria, el sistema Bus Eléctrico Inteligente (BEI) se ha transformado en cuatro años de una fuente de conflictos urbanos en un elemento clave del transporte público. A pesar del fuerte descontento vecinal y las consecuencias políticas para el exalcalde Gorka Urtaran, hoy el BEI transporta a 5,8 millones de pasajeros al año y ofrece los mejores intervalos de servicio entre todas las rutas municipales.

El proyecto BEI arrancó en medio de duras críticas: los nuevos carriles exclusivos y paradas eliminaron plazas de aparcamiento, y parte de las zonas verdes fue talada. Las autoridades afrontaron acusaciones de provocar atascos, aumentar el peligro para los peatones y malgastar recursos: el coste del sistema alcanzó los 57,3 millones de euros, parte de ellos financiados con fondos europeos. Incluso tras medidas compensatorias —plantación de nuevos árboles, apertura de aparcamientos y ajuste de recorridos— el malestar no cesó y el precio político fue alto: el PNV perdió el liderazgo electoral y el propio Urtaran no pudo presentarse a la reelección.

Sin embargo, cuatro años después, el BEI se ha convertido en la línea más demandada: concentra un tercio de todos los viajes en autobús municipal. El aumento de viajeros en la ruta fue del 76%, frente al 5% en el resto de líneas. Los autobuses eléctricos circulan por un recorrido de 11 kilómetros con prioridad semafórica y carriles exclusivos, lo que permite llegar rápidamente a puntos clave de la ciudad, como el hospital Txagorritxu y sedes gubernamentales. El pago se efectúa en las paradas, y las plataformas están diseñadas según el modelo tranviario.

El BEI no solo redujo las emisiones de CO2 en más de 6 mil toneladas, sino que también mejoró el funcionamiento de los servicios de emergencia: ambulancias, policía y bomberos circulan más rápido por los carriles exclusivos. El sistema se ha convertido en un ejemplo para otros países; delegaciones de Portugal, Irlanda, México y Costa Rica han visitado Vitoria para conocer su experiencia. Según señalan las autoridades locales, el BEI es ahora la base de toda la red de transporte de la ciudad.

Sin embargo, por ahora no está previsto ampliar el modelo a otras líneas. Las autoridades descartaron la idea de devolver el tráfico de automóviles al corredor central sur, reconociendo que esto empeoraría el servicio. En la ciudad se siguen discutiendo las consecuencias de la implementación del BEI, pero el proyecto ya no genera la misma controversia que antes. A modo de comparación, en otras ciudades españolas la implantación de innovaciones digitales y de transporte también enfrenta dificultades: por ejemplo, en Santander el proyecto Smart City, con un presupuesto de 17 millones de euros, todavía no está finalizado, lo que confirma la complejidad de este tipo de transformaciones (más información sobre la situación en Santander).

Para referencia: el BEI pertenece al tipo BRT (Bus Rapid Transit), un híbrido entre autobús y tranvía, que resulta más económico y sencillo de implementar que un metro o un tranvía convencional. En Europa este tipo de sistemas se están implantando cada vez más, pero la experiencia de Vitoria ha sido una de las más destacadas en España. La ciudad recibió el título de Green Capital Europe, sin embargo, actualmente no existe un departamento específico de movilidad sostenible en el ayuntamiento. Según datos de RUSSPAIN, el BEI sigue siendo un ejemplo único de cómo una iniciativa controvertida puede transformar el mapa de transporte de una ciudad e influir en el panorama político.

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