• 4 min de lectura
  • por

Teresa y Graciela atraen colas ante un horno de más de 700 años

Laura Castillo Español.News

Publicado por Laura Castillo

Teresa y Graciela atraen colas ante un horno de más de 700 años Español.News
Teresa y Graciela atraen colas ante un horno de más de 700 años

Dos abuelas de Apulia convierten una panadería medieval en éxito gastronómico de Europa. En la ciudad italiana de Altamura, dos mujeres mayores han insuflado nueva vida a la panadería más antigua de la región. Sus recetas tradicionales y su carisma han hecho que Forno Santa Caterina sea popular mucho más allá de las fronteras de Italia. Ahora la gente viene aquí no solo por el pan, sino también para conocer en persona a las protagonistas.

En Altamura, en el sur de Italia, las colas vuelven a formarse a la entrada del Forno Santa Caterina. Pero ahora la gente viene no solo por el famoso pan, sino también para ver a Teresa y Graziella, dos mujeres mayores que se han convertido en el símbolo de esta panadería con una historia que se remonta a 1306.

Teresa tiene 87 años y Graziella 89, pero la edad no les impide trabajar cada día junto al antiguo horno. Su frase característica, «Teresa, attacca», con la que empieza cada vídeo, ya se ha convertido en un meme en internet. En los vídeos preparan enormes bruschettas con aceite de oliva y tomate, bromean y brindan por la vida, conquistando así a miles de personas en toda Europa.

El renacimiento de Forno Santa Caterina

La pandemia casi puso fin a la historia de la panadería: las ventas cayeron y las restricciones obligaron a suspender la actividad temporalmente. Todo cambió cuando un vecino grabó un breve vídeo sobre Teresa y Graziella y lo publicó en Instagram. Desde entonces, Forno Santa Caterina dejó de ser solo una tienda para convertirse en un lugar de encuentro para turistas y aficionados de la cocina tradicional.

La panadería está ubicada en la Via Annibale di Francia, en la parte antigua de la ciudad. Para entrar, hay que bajar unos escalones de piedra. Dentro, vitrinas con panes, focaccias y dulces, y en la esquina sigue encendido el mismo horno medieval de leña.

Tradición y nuevos significados

Graziella se encarga de la masa y de la organización, Teresa del ambiente y del humor. Juntas no solo preservan las recetas, sino que las convierten en parte de la cultura contemporánea. Graziella, madre de doce hijos, confiesa: «Hacemos pan, galletas, pasta, todo con amor y para la gente».

Su popularidad traspasó las fronteras de la región: Teresa y Graziella participaron en proyectos conjuntos con reconocidos chefs italianos y, en 2025, recibieron el reconocimiento de TikTok Italia por su contribución a la promoción de la gastronomía nacional.

Por qué la gente vuelve a hacer cola por el pan

El secreto del éxito no está solo en las recetas, sino también en el trato cercano. La gente viene para ver cómo dos mujeres mayores trabajan junto al horno con facilidad y sentido del humor, sin perder el ánimo ni el interés por la vida. Su labor se ha convertido en un ejemplo de cómo la tradición puede cobrar nueva relevancia incluso siglos después.

Una historia similar sucedió también en España: la legendaria cafetería Bar Serra en Badalona cerró sus puertas tras décadas de actividad, cuando sus propietarios decidieron jubilarse. Pero en el caso de Forno Santa Caterina, la continuidad fue más fuerte, y la panadería no solo sobrevivió, sino que se convirtió en símbolo del renovado interés por el oficio.

La historia de Teresa y Graziella demuestra que, a veces, para alcanzar el verdadero éxito basta con la fidelidad a tu vocación y la apertura al mundo. Su pan no es solo un producto, sino parte de una cultura viva que siguen transmitiendo de generación en generación.

Artículos relacionados