Los neandertales tenían una dieta compleja y adaptaban su alimentación según la temporada. El análisis isotópico de hallazgos en la cueva de Los Aviones revela que los neandertales del sur de Europa no solo aprovechaban activamente los recursos marinos, sino que también sabían ajustar su dieta de forma flexible según los cambios estacionales. Esto cuestiona las antiguas ideas sobre la supuesta limitación alimentaria de los neandertales.
En la cueva de Los Aviones, en el sur de España, los científicos han hallado nuevas pruebas de que los neandertales eran mucho más ingeniosos en la búsqueda de alimento de lo que se pensaba hasta ahora. Un grupo de antropólogos dirigido por André Colonese, de la Universidad Autónoma de Barcelona, realizó un análisis isotópico de conchas de moluscos encontradas en los antiguos estratos del yacimiento. Los resultados mostraron que los neandertales recolectaban y consumían moluscos marinos principalmente en los meses de invierno, cuando otras fuentes de alimento eran menos accesibles.
Esta conclusión se basa en el estudio de la composición isotópica de unas cincuenta conchas de caracoles tolvas, lapas y otros organismos marinos. Según descubrieron los investigadores, la composición química de las conchas refleja la temperatura del agua en el momento de su formación, lo que permite determinar con precisión la temporada de recolección. La mayoría de los hallazgos están relacionados con el periodo de noviembre a abril, época en la que el sur de la península ibérica experimenta una particular escasez de recursos terrestres.
Según los autores del estudio, publicado en la revista PNAS, estos datos indican que los neandertales ya hace 115.000 años comprendían bien las características de los ecosistemas locales y sabían adaptar sus hábitos alimenticios a los cambios estacionales. Esto pone en duda la antigua hipótesis de que solo el Homo sapiens destacaba por su flexibilidad en la dieta y su capacidad de aprovechar diferentes recursos.
La comparación con asentamientos posteriores de Homo sapiens en Europa muestra que el consumo estacional de productos marinos también era característico de los cromañones, pero surgió aproximadamente 100.000 años después que en los neandertales. Esta conclusión cambia la percepción sobre la brecha cultural y de comportamiento entre las dos especies de antiguos humanos.
Reevaluación del papel de los neandertales
Durante mucho tiempo, los neandertales fueron considerados menos desarrollados que los cromañones: se les atribuía un repertorio limitado de herramientas, ausencia de lenguaje, cultura y religión. Sin embargo, los hallazgos de los últimos años en España, Croacia e Israel demuestran que estas ideas eran demasiado simplificadas. En Los Aviones, además de herramientas de trabajo, se han encontrado algunos de los ejemplos más antiguos de arte simbólico en Europa.
Los nuevos datos sobre el comportamiento alimentario de los neandertales obligan a los científicos a buscar otras causas de su desaparición. Entre los posibles factores se mencionan el reducido tamaño de las poblaciones y la vulnerabilidad a los cambios climáticos, cuyos rastros han quedado reflejados en el ADN de los antiguos humanos. Sin embargo, la idea de que los neandertales perdieran frente a los cromañones por su incapacidad de adaptarse a los cambios ahora resulta menos convincente.
La reconsideración del papel de los neandertales en la historia de Europa sigue en marcha. Nuevos métodos de análisis de hallazgos arqueológicos permiten comprender con mayor precisión cómo vivían estos antiguos humanos, cómo obtenían alimento y cómo interactuaban con su entorno. Según los últimos descubrimientos, los neandertales no solo eran cazadores expertos, sino que también percibían con sensibilidad los ritmos de la naturaleza, lo que les ayudaba a sobrevivir en las difíciles condiciones del Pleistoceno.