El Castillo de Uceda, en Guadalajara, abre sus puertas a quienes quieran participar en una excavación arqueológica real. La campaña de 2026 busca voluntarios dispuestos a trabajar sobre los restos de una medina islámica de 12 hectáreas, todavía enterrada bajo la fortaleza y sus alrededores. No es una actividad para curiosos: se requiere esfuerzo físico, herramientas en mano y un compromiso mínimo de una semana.
La organización, a cargo del Ayuntamiento de Uceda y el Área de Arqueología de la Universidad de Alcalá, limita la participación a seis personas por semana durante septiembre y octubre. Los voluntarios no solo retirarán tierra y limpiarán estructuras; también documentarán hallazgos, dibujarán piezas y clasificarán materiales, integrándose en un equipo profesional que investiga cómo se organizaba una ciudad medieval islámica en la península. El proyecto cuenta con el respaldo de la Diputación de Guadalajara y las autoridades de Castilla-La Mancha, lo que refuerza su carácter institucional y científico.
El castillo de Uceda se considera uno de los complejos medievales menos estudiados de la región, lo que convierte cada campaña en una oportunidad única para la investigación histórica.
El interés del proyecto está en la singularidad del yacimiento. Bajo el castillo se conservan capas de historia: desde la fortificación islámica original, pasando por un castillo del siglo XIII, hasta una fortaleza del siglo XV que se utilizó hasta el XVI antes de ser abandonada y expoliada. La medina, en gran parte intacta, permite entender la evolución urbana y defensiva de la época. Según medios como El País y la Agencia EFE, este tipo de intervenciones ayudan a dar valor al patrimonio menos conocido de Castilla-La Mancha.
Participar implica asumir todos los gastos de alojamiento y desplazamiento, ya que la campaña no es un empleo remunerado. El único apoyo logístico es el desayuno diario durante las jornadas de trabajo. La convocatoria está abierta a mayores de 18 años capaces de realizar tareas físicas y manejar herramientas manuales. El compromiso mínimo es de cinco días consecutivos, y las plazas se asignan por orden de solicitud mientras haya disponibilidad. Además de excavar y limpiar, los voluntarios colaborarán en el lavado y la clasificación preliminar de cerámicas y otros materiales, así como en la documentación arqueológica y el dibujo de los hallazgos.
Las solicitudes deben enviarse al correo arqueologia@uah.es, indicando la semana de preferencia dentro del periodo de septiembre a octubre. La campaña se extiende hasta el 20 de octubre, pero la limitación de plazas obliga a decidir pronto. No es una oferta laboral ni un voluntariado con alojamiento incluido, como ocurre en otros proyectos arqueológicos o de conservación. La información sobre el proceso y los requisitos ha sido confirmada en medios nacionales y coincide con los datos publicados por la Universidad de Alcalá.
El castillo de Uceda fue construido originalmente en el siglo X y posteriormente reformado en los siglos XIII y XV, lo que aporta un contexto histórico clave para entender la evolución de la arquitectura defensiva en la península ibérica.
La experiencia de excavar en Uceda no es la única que busca voluntarios en España, pero pocas permiten intervenir directamente en un enclave medieval tan bien conservado. El trabajo va más allá de la observación: quienes participan forman parte activa de la investigación, con acceso a tareas técnicas y a la interpretación de los hallazgos.
El interés por los yacimientos históricos y su impacto en la comprensión del pasado sigue creciendo. Así lo muestran hallazgos recientes en otras regiones, como los descritos en este análisis arqueológico sobre estelas prehistóricas en Huelva, que han permitido reinterpretar el uso de monumentos antiguos en la península ibérica.
La campaña de Uceda marca una diferencia: aquí, el voluntariado no es turismo ni pasatiempo, sino una inmersión real en la arqueología de campo. La exigencia física y la ausencia de remuneración económica filtran a quienes buscan solo una experiencia superficial. Lo que queda es un grupo reducido, motivado por el deseo de descubrir y documentar la historia enterrada bajo uno de los castillos más enigmáticos de Guadalajara. Esta fórmula, aunque exigente, convierte cada plaza en una oportunidad real para quienes quieren participar en la investigación arqueológica española.