El ministro de Exteriores responsabiliza a la desinformación viral en redes sociales de la crisis migratoria en Ceuta. Defiende la cooperación con Marruecos y rechaza revisar las relaciones diplomáticas pese a las críticas políticas.
El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, ha situado la causa principal de la reciente entrada masiva de inmigrantes en Ceuta en la propagación de bulos y desinformación a través de redes sociales, descartando cualquier responsabilidad directa de Marruecos en el episodio. Durante su comparecencia extraordinaria en la Comisión de Exteriores del Congreso, Albares defendió que la cooperación con Rabat fue esencial para frenar la crisis y evitar nuevos incidentes, subrayando que el diálogo diplomático es indispensable ante situaciones de este tipo.
El Gobierno sostiene que la viralización de noticias falsas sobre una sentencia del Tribunal Supremo, que supuestamente abría las fronteras y garantizaba la no expulsión de quienes llegaran por mar, fue el detonante inmediato de la llegada de unas 720.000 personas a la ciudad autónoma el pasado 30 de julio. Albares detalló cómo un vídeo de dos jóvenes cruzando a nado se difundió masivamente, alcanzando a 30 millones de personas, especialmente en Marruecos, y generando una ola de desinformación que desembocó en la crisis.
Pese a las críticas de parte de Sumar y otros socios parlamentarios, que acusan al Ejecutivo de mantener una posición de debilidad y de no llamar a las cosas por su nombre, Albares evitó cualquier reproche a Marruecos. Al contrario, destacó que la colaboración permitió el retorno del 90% de los inmigrantes en menos de 48 horas y evitó una nueva entrada masiva el 15 de agosto, a pesar de los llamamientos en redes sociales para repetir el intento.
El ministro insistió en que no se debe confundir la discreción diplomática con falta de firmeza, asegurando que la integridad territorial y la soberanía de España sobre Ceuta y Melilla no están en discusión. En este sentido, remarcó que nunca ha habido, ni habrá, conversaciones sobre la españolidad de ambas ciudades, y que todos sus habitantes son españoles y europeos de pleno derecho.
Albares también alertó sobre el uso de la crisis de Ceuta por parte de la llamada “internacional reaccionaria”, que habría instrumentalizado la desinformación y las imágenes de la entrada de inmigrantes para desestabilizar y fracturar Europa. Según el ministro, cuentas globales y mega influencers ultraconservadores, como Elon Musk, amplificaron el relato de colapso de seguridad, con mensajes que alcanzaron a cientos de millones de personas. Además, señaló que la Comisión Europea ha contactado con plataformas digitales para prevenir la repetición de estos episodios y combatir la propagación de noticias falsas.
En el plano diplomático, Albares expresó su malestar con Italia y Dinamarca por su falta de solidaridad ante la crisis, recordando que España sí apoya a estos países en cuestiones migratorias y territoriales. La gestión de la crisis en Ceuta se produce en un contexto de creciente presión migratoria en el sur de Europa, donde la coordinación entre países y la respuesta a la desinformación se han convertido en elementos clave.
La situación en Ceuta recuerda a otros episodios recientes en España donde la gestión de crisis y la reacción de las autoridades han sido determinantes, como ocurrió en Granada tras la serie de terremotos que obligaron a desalojar a cientos de vecinos, según se relata en el análisis sobre la respuesta a los seísmos en Granada. Ambos casos muestran la importancia de la coordinación institucional y la comunicación clara ante situaciones de emergencia.
Ceuta y Melilla, enclaves españoles en el norte de África, han sido históricamente puntos sensibles en la política migratoria y en las relaciones con Marruecos. La gestión de la frontera, la cooperación bilateral y la lucha contra la desinformación seguirán siendo retos prioritarios para el Gobierno español en los próximos años, especialmente ante la presión migratoria y el uso de las redes sociales como herramienta de movilización y manipulación.