En Ourense aumentan los cibercrímenes: las víctimas pierden decenas de miles de euros por «likes». En Ourense se está popularizando una nueva modalidad de ciberestafa basada en pagos por «likes». Las víctimas reciben inicialmente pequeñas cantidades de dinero y luego se les exige el pago de depósitos, lo que termina ocasionando grandes pérdidas económicas.
En Ourense se ha detectado un nuevo auge de ciberestafas vinculadas a la promesa de ingresos fáciles por dar «me gusta» en redes sociales. Según la policía, las víctimas reciben ofertas de «trabajo» en las que se les paga pequeñas cantidades, entre tres y cinco euros, por cada «me gusta» realizado. En las primeras fases, el esquema parece auténtico: el dinero realmente llega a la cuenta, generalmente a través de Bizum. Sin embargo, tras varios pagos exitosos, los estafadores empiezan a exigir a los participantes depósitos o el pago de «comisiones» para retirar los fondos, lo que deriva en importantes pérdidas económicas. En algunos casos, los daños han alcanzado los 70.000 euros.
Cómo funciona el esquema
Según información presentada en la conferencia Ourensec, organizada por la Asociación de Ciberseguridad de Ourense, en la ciudad se registran mensualmente unas cinco denuncias relacionadas con este esquema. A las víctimas primero se les hace creer que están ganando dinero, y luego se les implica en una cadena de transferencias utilizando diferentes pretextos para recaudar fondos. Es importante señalar que los estafadores utilizan activamente datos personales obtenidos durante la comunicación: copias de documentos, datos bancarios e incluso fotografías del DNI. Esta información luego se emplea para abrir cuentas que pueden ser utilizadas en otras actividades delictivas, incluso fuera de España.
Obtención de información y nuevos riesgos
Los expertos señalan que la recopilación de datos personales se está convirtiendo en un elemento clave de la mayoría de los delitos cibernéticos. Además del esquema de los «me gusta», los delincuentes emplean otros métodos, como, por ejemplo, el alquiler de viviendas falsas. En estos casos exigen a los posibles inquilinos copias de documentos, extractos bancarios y un pago por adelantado, lo que les permite obtener dinero y utilizar los datos ajenos para futuras estafas. Tal como explicó el inspector de la Policía Nacional, José Manuel Araujo, estos documentos a menudo se emplean para abrir cuentas bancarias que luego se utilizan en esquemas internacionales de blanqueo de capitales.
Investigación y dificultades
Durante la conferencia también se debatieron las dificultades en la investigación de este tipo de delitos. El sargento de la Guardia Civil, Antonio Vázquez, subrayó que las pruebas digitales requieren una estricta cadena de custodia: es fundamental registrar quién y cuándo ha descubierto, incautado y procesado las evidencias. Si este proceso se ve alterado, las pruebas pueden ser invalidadas y el delito quedar impune. El fiscal de ciberdelitos, Miguel Ruiz, llamó la atención sobre el problema del anonimato en internet: las investigaciones se dificultan cuando los delincuentes utilizan perfiles anónimos y, para obtener información, hay que recurrir a empresas extranjeras y realizar controles adicionales.
Debate de expertos
En la plataforma Ourensec participaron no solo representantes de las fuerzas de seguridad y la fiscalía, sino también destacados especialistas en ciberseguridad. Entre ellos, Antonio Fernández, uno de los hackers más experimentados de España, y José Cascallana, quien analizó en detalle la economía del cibercrimen. También se prestó atención a temas de identidad digital, expuestos por Diego Sid, director de proyectos de Imatia Innovation, así como al papel de los abogados en la lucha contra el delito informático, sobre lo que habló la abogada Manuela Fernández Kugil. En general, los expertos señalan que el aumento del fraude digital exige no solo soluciones técnicas, sino también jurídicas.
Las cuestiones de seguridad y el control de los flujos financieros son cada vez más relevantes para las regiones españolas. Al igual que con la cancelación de la gratuidad en los viajes de Rodalies tras las grandes incidencias, como se informó anteriormente en el artículo sobre la reanudación de los viajes de pago en Rodalies, las nuevas tácticas de fraude afectan directamente a la vida cotidiana y requieren una atención especial por parte de la ciudadanía y las autoridades.