Con una pensión que no alcanza los 800 euros, Yaya Bushcraft ha decidido dejar atrás el alquiler y la vida urbana para mudarse a una cabaña que ha construido ella misma en las montañas de Girona. Su historia desafía los modelos tradicionales de jubilación en España.
Yaya Bushcraft, una jubilada de 71 años, ha optado por un camino poco habitual: abandonar el alquiler y la vida en pisos para levantar, con sus propias manos, una cabaña en las montañas de Girona. Con una pensión que no llega a los 800 euros mensuales, ha priorizado la autosuficiencia y la libertad frente a la dependencia de una vivienda convencional.
Su decisión no responde solo a motivos económicos, aunque reconoce que el coste de un alquiler absorbería la mayor parte de sus ingresos. “Prefiero gastar mi pensión en comer que en pagar un piso”, explica. Pero detrás de su elección hay también una búsqueda de independencia y una forma de vida más sencilla, lejos de los núcleos urbanos y de las estructuras tradicionales.
Desde los 68 años, Yaya Bushcraft ha construido cuatro cabañas, perfeccionando técnicas de construcción y supervivencia que aprendió a través de tutoriales en internet y observando el entorno. El proceso ha sido gradual: ensayo, error y mejora constante, hasta dar con el modelo de vivienda que considera definitivo. El coste total, según detalla, no ha superado los 5.000 euros, una cifra muy inferior a la que supondría años de alquiler o una hipoteca.
Vivir sin ataduras
La jubilada rechaza de plano la idea de residir en una casa de cemento o en un piso. “No me gustan los pisos, ni los núcleos de pueblos”, afirma. Su objetivo es instalarse de forma permanente en la cabaña que ha construido, una vez que esté completamente lista. Para ella, vivir en un espacio creado por sus propias manos representa una satisfacción y una libertad que no encuentra en la vivienda tradicional.
La historia de Yaya Bushcraft está marcada por una trayectoria de independencia. Se fue de casa de sus padres a los 17 años y ha atravesado tres desahucios por impago de alquiler, situaciones que han reforzado su rechazo a depender de contratos y pagos mensuales. Considera que muchas personas asumen el pago de una vivienda como un destino inevitable, pero ella ha buscado alternativas, incluso cuando eso implicaba empezar de cero en la montaña.
Construcción y aprendizaje
El aprendizaje ha sido clave en su proyecto. Sin experiencia previa en construcción, recurrió a tutoriales de YouTube y a la observación directa del entorno para levantar sus cabañas. Cada intento le permitió corregir errores y adaptar la estructura a sus necesidades. La edad, asegura, no ha sido un obstáculo: la pasión y la determinación han pesado más que las limitaciones físicas.
El caso de Yaya Bushcraft recuerda a otras historias de españoles que han optado por caminos poco convencionales en el ámbito de la vivienda. Por ejemplo, Natalia Forès, arquitecta de Reus, ha logrado gestionar una cartera de 20 viviendas en alquiler en Francia y Reino Unido, combinando análisis de mercado y reformas estratégicas, como se detalla en este reportaje sobre nuevas formas de afrontar el acceso a la vivienda.
Un modelo de vida alternativo
Para Yaya Bushcraft, la clave está en la libertad de elegir cómo y dónde vivir, incluso si eso implica renunciar a comodidades o asumir riesgos. Su aspiración es clara: seguir construyendo cabañas en la montaña y permanecer allí el resto de su vida. “Quiero seguir haciendo cabañas en la montaña y morir en una de ellas”, resume.
La experiencia de esta jubilada pone sobre la mesa el debate sobre las alternativas habitacionales para personas mayores en España, especialmente en un contexto de pensiones ajustadas y precios de alquiler elevados. Su historia, aunque singular, refleja una búsqueda de autonomía que puede resonar en quienes se plantean otras formas de envejecer fuera de los esquemas tradicionales.