Dueño de un bar en Galicia deja de aceptar tarjetas para mantener las ganancias. El propietario del bar O Galeón en Catoira ha dejado de aceptar pagos con tarjeta para evitar el pago de comisiones bancarias. Su decisión refleja el creciente malestar entre pequeños empresarios por los costes de los pagos electrónicos.
En los últimos años, España avanza rápidamente hacia una sociedad sin efectivo: las tarjetas, las aplicaciones móviles y los pagos electrónicos se están convirtiendo en la norma incluso para las compras más pequeñas. Sin embargo, no todos los empresarios están dispuestos a seguir esta tendencia. El propietario del bar O Galeón en Catoira (Pontevedra) tomó una decisión de principios: rechazar por completo el cobro con tarjetas y cualquier forma de pago electrónico. La razón es simple: quiere conservar las ganancias y no ceder parte de lo ganado a los bancos en forma de comisiones.
Hoy en día, muchos clientes ya no llevan efectivo y prefieren pagar con tarjeta o teléfono. Pero para las pequeñas empresas, especialmente en hostelería y comercio, cada operación con tarjeta implica costes adicionales. Como señala el dueño de O Galeón, incluso una comisión mínima por cada transacción termina afectando significativamente a las ganancias finales. Según él, no está dispuesto a compartir sus ingresos con los bancos, aunque se trate de pequeñas cantidades.
Comisiones y su impacto
Para los pequeños negocios, las comisiones de los pagos con tarjeta pueden representar un gasto importante. Además del porcentaje por cada operación, los empresarios suelen tener que pagar el alquiler de los terminales o cuotas mensuales de mantenimiento. En un contexto de márgenes ya ajustados, estos costes pueden ser críticos. Por ello, algunos propietarios de pequeños comercios buscan formas de minimizar las pérdidas: unos establecen un importe mínimo para pagos con tarjeta y otros, como O Galeón, rechazan totalmente los pagos electrónicos.
En el bar O Galeón hay un cartel en la entrada pidiendo pagar solo en efectivo. Esta medida no responde a una cuestión de comodidad, sino a un intento de mantener la viabilidad del negocio. Es la pregunta que enfrenta cualquier pequeño empresario: ¿puede permitirse perder parte de los ingresos en comisiones a cambio de la comodidad del cliente?
Cuánto cuesta aceptar tarjetas
El importe de la comisión depende de las condiciones del contrato con el banco o el proveedor del terminal. Para las grandes empresas, la comisión suele ser del 0,3–0,5% del importe de la operación, mientras que para pequeños negocios y autónomos puede llegar hasta el 0,9%. Algunas plataformas de pago cobran más del 1,5%, y hay modelos que prevén cuotas fijas mensuales o pagos por el dispositivo. El monto total que una empresa pierde en comisiones puede variar considerablemente según el volumen de negocio y las condiciones del acuerdo.
Estos gastos se denominan tasa de descuento y son especialmente sensibles para las pequeñas empresas. En un contexto donde cada punto porcentual cuenta, los empresarios se ven obligados a elegir entre la comodidad para el cliente y la sostenibilidad financiera.
Limitaciones legales
La legislación europea limita el importe de las comisiones interbancarias: para tarjetas de débito no puede superar el 0,2%, y para tarjetas de crédito, el 0,3%. Sin embargo, según la normativa española, los negocios no pueden cargar estos costes al cliente en forma de recargos adicionales. Si un establecimiento acepta tarjetas, debe incluir todos los gastos en el precio de sus servicios, sin desglosarlos aparte.
La situación en la que las pequeñas empresas se ven obligadas a elegir entre la comodidad del cliente y su propia rentabilidad es cada vez más relevante. Según informa Talent24h, la decisión del propietario de O Galeón es solo uno de los ejemplos de cómo los empresarios están reaccionando al aumento de los costes asociados a los pagos digitales.
La cuestión sobre la justicia de las comisiones bancarias y su impacto en las pequeñas empresas ha sido debatida en varias ocasiones en España. Por ejemplo, sentencias judiciales sobre condiciones bancarias, como ocurrió en el caso de las hipotecas en divisas, también destacan la importancia de proteger los intereses de los consumidores y empresarios. Más detalles sobre estas disputas pueden consultarse en el reportaje sobre la anulación de las condiciones en divisas en las hipotecas de Barclays: sentencia del Tribunal Supremo de España sobre los préstamos multidivisa.