Un padre de 93 años y su hijo de 59 sorprenden en Burgos con su vitalidad y pasión por aprender
Fernando, con 93 años, nada varias veces por semana y asiste a clases de restauración junto a su hijo Aitor, de 59. Su historia en Burgos destaca por la energía, el humor y el deseo de seguir aprendiendo, sin dejarse frenar por la edad.