Servir (¡y en rosa!)

El jueves pasado fue mi cumpleaños. 45 años (edad percibida entre 22 y 108 años). Este año, como suele ocurrir en estas fechas, tenía pensado organizar una jornada a base de yoga, comida con amigos, aire libre… Como suele ocurrir, el horario decidió vivir solo, enviándome unas cuantas adoquines en la esquina de una figura de la que habría prescindido, no se lo ocultaré, los acontecimientos actuales en Israel y Palestina que me socavan en el fondo durante 5 días. Sin embargo, logré cambiar el rumbo bañándome en la playa cuando comencé a sentirme demasiado deprimido y disfruté muchísimo la secuencia de colgar pancartas con los vecinos y la cena en compañía de mi madre y mis hijos (con un estruendoso Pastel hecho por mi pequeña (pastelera) Gavotte.

También me tomé el tiempo para evaluar dónde me encontraba en mi relación conmigo mismo. Estamos mucho mejor, gracias ^__^ He estado meditando con la intención de escuchar atentamente la voz que me susurra el camino, porque últimamente sentía que solo estaba explorando la superficie durante mis meditaciones, con la mente resistiéndose. Es difícil no escuchar… Antes en estos casos me sentía culpable, pero aprendí y entendí que son fases y que hay que perseverar. La meditación no es lineal, ni mucho menos y eso es lo que la hace tan rica.

Durante mi meditación del jueves, lo que me vino fue más o menos lo mismo que el año pasado: “ estar de servicio“. Creo que por eso mi mente se resistía tanto. “Pfff, de estar en el servicio, ya estoy cansado”, me gritó mi ego. “Honestamente, nunca tengo tiempo para mí, siempre estoy escabulléndome entre dos cosas para trabajar, bla, bla, bla”. Lo cual es cierto, no sólo dice tonterías, ego mío. Pero sé que es muy bueno justificando. Antes justificaba hacer de todo, ser hiperactivo y olvidarse de mí, ahora va en dirección contraria: el tiempo dedicado a los demás me empobrece. Entonces, cuando medito, puedo ver más claramente lo que está sucediendo. El tirón entre el impulso de mi alma que quiere ser un apoyo y el miedo de mi ego a ser devorado. Necesitaba este recordatorio (ya que es notablemente lo que escribí el año pasado) y llegó en el momento justo.

para estar de servicio cuando escribo libros y me dejo impactar por una idea que flota en el aire y necesita una mano que la transcriba.
para estar de servicio de mi familia siendo consciente de mis límites.
para estar de servicio del colectivo de vecinos que luchan contra un proyecto concreto perjudicial para los vecinos, el patrimonio y la biodiversidad🐌
para estar de servicio de la pequeña Marjo que amaba el rosa, pero decía que prefería el azul para no parecer un bebé. 💕
para estar de servicio sin esperar agradecimiento ni reconocimiento, simplemente porque es el lugar que elijo conscientemente.

Voy a intentar recordarlo y aplicarlo a diario, sólo para ver qué surge el año que viene para este hombre de 46 años.

Gracias a todos por sus deseos de cumpleaños, siempre me siento especial en este día, más aún por sus dulces palabras.

Mejorana

Marjolaine, 39 años, madre de Kouign Amann (2008), Fleur de Sel (2009 – prematura) y Petite Gavotte (2012), casada con MMM. Autora de guías prácticas, editora, directora, experiodista y ex deportista de alto nivel. En cambio canto muy mal y bailo aún peor. En casa, es Santa Bárbara, sin secador y con más humor. Un blog entre fragmentos de la vida y consejos generales, un blog para reír y llorar de vez en cuando pero sólo porque nos gusta.

2023-10-17 15:14:01
#Servir #rosa,

Leave a Comment

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

This website uses cookies to improve your experience. We'll assume you're ok with this, but you can opt-out if you wish. Accept Read More

Privacy & Cookies Policy